El cobre

El cobre es un elemento reconocido por sus propiedades antimicrobianas.  Frente a la acción biocida del cobre, los microorganismos han desarrollado estrategias para tolerarlo, pero una exposición prolongada a altas concentraciones de cobre es tóxica para los microorganismos (Borkow y Gabbay 2004).

Estudios publicados en revistas científicas indican que es efectivo como antibacteriano cuando es incorporado en superficies. El estudio realizado por Noyce y cols (2006) demostró que el cobre redujo la sobrevida de la bacteria meticilina resistente a Staphylococcus aureus a tiempos cortos de exposición incluso la eliminó completamente luego de 6 horas de contacto con el cobre. En este mismo estudio compararon la efectividad de la actividad antibacteriana de las láminas de cobre con las de acero inoxidable, en que esta última no elimino las bacterias viables luego de 72 horas de incubación.

También se ha estudiado la actividad biocida del cobre cuando se incorpora en productos como ropa de vestir, LENCERIA, ropa de cama y otros artículos. Los autores Borkow y Gavia (2004) estudiaron la actividad del cobre en la microfibras de algodón, látex o poliéster, frente a bacterias, hongos, ácaros y virus con muy buenos resultados. 

Los iones de cobre, solos o en complejos, han sido usados por siglos para desinfectar líquidos, sólidos y tejidos humanos. Hoy en día el cobre es usado como purificador de agua, algicida, fungicida, para matar nematodos, moluscos, como antibacteriano y como agente anti – incrustante. El cobre también posee una potente actividad antiviral. Esta confirmada la hipótesis que la introducción de cobre en la ropa mediante microfibras, proporcionan propiedades biocidas. Para ello se ha desarrollado una tecnología para introducir el cobre a las fibras de algodón, látex y otros materiales poliméricos. Este estudio demuestra las actividades antimicrobianas de amplio espectro (antibacteriana, antiviral y antifúngica), como también la actividad anti – ácaros de fibras y productos de poliéster impregnadas con cobre.

Estas aplicaciones se aplican a problemas médicos de gran importancia, tales como la transmisión de enfermedades virales o intra hospitalarias, o la diseminación de bacterias resistentes a antibióticos.

Una de las últimas aplicaciones de la actividad antimicrobiana del cobre es el desarrollo de una plataforma que aplica el cobre a varias fibras textiles, así como el látex y otros productos en base a polímeros. Varios estudios han demostrado que las fibras textiles impregnadas con óxidos de cobre poseen un amplio espectro antibacteriano, antifúngico y antiviral. Las aplicaciones prácticas y el impacto del uso de dichos productos en variadas aplicaciones destinadas a mejorar la salud pública están en pleno desarrollo en muchos lugares del mundo.

En el estudio realizado por Gadi Borkow y Jeffrey Gabbay (26) de Cupron, se probó la efectividad de la acción antimicrobiana de ropas impregnadas con óxido de cobre frente a dos patógenos frecuentes del hombre, uno el Staphylococcus aureus, 30% de los humanos son portadores de esta bacteria, y otro la Escherichia coli, frecuente colonizador del intestino del hombre y los animales. Los resultados mostraron que las prendas con cobre reducen significativamente la presencia de estos agentes patógenos a las dos horas de contacto. En otro experimento se probó además que los textiles resistían más de 35 lavados a 85ºC en máquinas industriales con jabón, sales  y abrasivos.

Otros experimentos mostraron que textiles tratados con óxido de cobre poseían una capacidad inhibitoria similar para hongos.

Se probó Candida albicans y Dermatophagoides faringe, hongos que actúan  como patógenos oportunista en infecciones y alergias en humanos respectivamente. 

En estos casos los autores observaron que el óxido de cobre producía la inhibición completa de los hongos, luego de sólo 60 minutos que estos fueran expuestos a la ropa impregnada en cobre.

Los autores concluyen que al usar las propiedades antibacterianas se generan al menos dos plataformas tecnológicas, la primera en base a fibras de algodón impregnadas con óxidos de cobre y la segunda en base a otras fibras sintéticas, tales como poliéster, polipropileno, polietileno, poliuretano, o nylon, que también se pueden impregnar con óxido de cobre.

Según esos autores ambas tecnologías confieren a las fibras un potente efecto, de amplio espectro, capaz de eliminar bacterias, virus, hongos y frecuentes agentes alergénicos.

Otra característica importante de estos productos textiles impregnados con cobre es que para su introducción al mercado no se requieren alteraciones tecnológicas en los procedimientos potente efecto, de amplio espectro, capaz de eliminar bacterias, virus, hongos y frecuentes agentes alergénicos.

Otra característica importante de estos productos textiles impregnados con cobre es que para su introducción al mercado no se requieren alteraciones tecnológicas en los procedimientos productivos o productivos o el empleo de maquinarias extras, ventaja muy valorada en momentos en que la economía requiere reactivación sin mayores inversiones.

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